
¿Qué significa para ti la Radioafición? ¿Qué imágenes se dibujan en tu mente cuando oyes estas palabras? ¿Piensas en el código Morse, en la experimentación con equipos de radio, o en las noticias sobre radioaficionados que envían mensajes tras algún desastre natural como los terremotos? Bien, en principio los radioaficionados se ocupan de todas estas cosas por simple afición.
Comunicación y experimentación: estas son las finalidades de la radioafición y las motivaciones por las que gentes de todos los niveles sociales se hacen radioaficionados. Jóvenes y mayores, juntos disfrutan de la emoción de encontrar e intercambiar ideas con personas de todo el mundo. Es casi imposible describir en palabras, la excitación que supone la construcción de un equipo o la consecución de un nuevo circuito y luego conseguir que se comporte como debe para incorporarlo como un perfeccionamiento más a la estación.
Todo comenzó con algunos experimentos en los alrededores de Burdeos, Francia, en 1894. El primer contacto por radio tuvo lugar en 1898 entre la Torre Eiffel y el Pantheon, en París. En 1899 el investigador e inventor Guillermo Marconi logró enviar un mensaje por radio a través del Canal de la Mancha. Pero en realidad se puede decir que la Era de la Telegrafía sin Hilos comenzó un crudo día de diciembre de 1901 en unos barracones abandonados en San Juan de Terranova (Canadá) donde Marconi consiguió captar una serie de tres puntos, la letra S del código Morse, una señal que acababa de recorrer los 3.600 kilómetros que separaban a Marconi de Cornwall, en Gran Bretaña. Esta señal fue la culminación de muchos años de experimentación.
Más tarde Marconi puso en marcha una descomunal estación de radio en Cabo Cod; algo muy distinto a lo que pueda imaginar cualquier radioaficionado de hoy en día. Constaba de un transmisor de chispa a base de un motor con un rotor que hacía girar un descargador de un metro de diámetro, capaz de transferir la potencia de 30.000 W a un amplio tendido de antena izado a 60 m de altura y sustentado por cuatro torretas sobre las dunas de South Wellfleet, Massachusetts, USA.
Hacia 1914 Marconi había logrado construir una estación con sus correspondientes antenas para las transmisiones diarias a través del océano Atlántico. Los radioaficionados de otros países, cada vez más numerosos y preparados, comenzaron a construir y operar sus propios transmisores. Dado que el alcance de estas transmisiones todavía era muy limitado, los radioaficionados idearon una serie de rutas del éter a través de las cuales se retransmitían los mensajes.
La experimentación de radioaficionados ha existido siempre. Las emisoras comerciales no empezaron a florecer hasta después de la Primera Guerra Mundial. Ello ocasionó una gran confusión en las ondas y para poner un poco de orden en el éter, las administraciones de las distintas naciones, de común acuerdo, asignaron unas determinadas bandas de frecuencias para usos específicos. De esta manera los radioaficionados obtuvieron sus propias bandas de frecuencia.
La continua experimentación a lo largo de los años trajo, primero, los tubos o lámparas de vacío (válvulas de radio) y posteriormente los transistores. Los equipos de radio disminuyeron de tamaño a la vez que resultaron más complejos. En los inicios de la radio el equipo era voluminoso y pesado. A veces ocupaba una habitación entera para lograr lo que ahora se puede hacer con el contenido de una pequeña caja metálica del tamaño de un maletín.
Además de la fonía (voz) y la telegrafía (Morse), puedes investigar determinadas modalidades especiales, más exóticas y modernas. Hallarás a continuación una breve descripción de las mismas.
Con la televisión de barrido o exploración lento (SSTV) los radioaficionados se intercambian imágenes fijas, una imagen a la vez. En unos ocho segundos el haz luminoso explora la pantalla televisiva y forma una imagen completa (el televisor doméstico explora de 25 a 30 cuadros completos por segundo). Las imágenes de la SSTV se parecen a las fotografías de la Luna o de Saturno que, retransmitidas desde el espacio exterior, hemos podido ver en ocasiones. Las imágenes SSTV se transmiten a cualquier parte del mundo por medio de los transmisores de onda corta de los radioaficionados. En realidad los radioaficionados fueron los primeros en divulgar a todo lo ancho del mundo las primeras fotografías del planeta Marte en imágenes de SSTV.
El facsímil (fax) es el medio de transmitir dibujos, mapas y gráficos. Incluso es posible entablar juegos de salón en el aire mediante la transmisión de imágenes fax de cada movimiento de las piezas del juego. Las agencias de prensa transmiten fotografías desde cualquier lugar sirviéndose del fax (también denominado telefax).
Con la transmisión por radioteletipo (RTTY) el radioaficionado puede mecanografiar un mensaje y enviarlo a través del éter hasta una estación amiga de Dios sabe dónde. Y aunque ocurra que el titular de dicha estación de destino se halle ausente, su propio radioteletipo estará probablemente preparado para almacenar el mensaje en una memoria hasta su regreso. En un principio los sistemas de radioteletipo utilizaban máquinas electromecánicas muy ruidosas, muy escandalosas. En la actualidad los radioaficionados suelen servirse de los ordenadores personales como radioteletipos, de manera que los mensajes se reciben en silencio y se muestran escritos en una pantalla de televisión en lugar de inscribirse en rollos de papel. Por supuesto, también se pueden utilizar las impresoras de ordenador.
El radiopaquete constituye el sistema más moderno para el intercambio de información (datos) entre ordenadores; es un sistema capaz de enlazar máquinas entre sí. Resulta especialmente indicado para la retransmisión de mensajes a través de redes locales, nacionales o internacionales; mensajes que pueden permanecer memorizados hasta que los reclame la estación a la que van destinados.