viernes, 24 de abril de 2009

Mucho ha llovido desde que Guglielmo Marconi, considerado uno de los padres de la radio, consiguiera establecer la primera comunicación por ondas electromagnéticas desde Cornualles a Terranova, en 1901, al enviar una letra S en código morse. Sin embargo, y a pesar del empuje de las nuevas tecnologías, o quizá precisamente gracias a ellas, la radio sigue siendo un medio vigente y muy utilizado. Los radioaficionados coinciden en una cosa: mientras haya caminos que investigar, la radioafición seguirá viva.
Pero, ¿qué es exactamente un radioaficionado? La mayoría de la gente los conoce sobre todo por la imagen que se da de ellos en las películas, especialmente las de catástrofes. Cuando se le pregunta en qué consiste la radioafición, la mayoría contesta que en «establecer contactos». Esto es cierto, pero se trata de una pequeñísima parte de las actividades que realiza este colectivo.
Javier Gallego (conocido en las ondas como eb2fdt), presidente de la delegación de Deba de la Unión de Radioaficionados Españoles, explica que la radioafición tiene varias vertientes. «Puede ser un hobby, una herramienta de trabajo o una ayuda». El ejemplo más claro respecto a quienes la aplican a su vida laboral «es el de los camioneros, que la usan para hablar o para saber dónde están las empresas o polígonos a los que tienen que llegar».
También es una afición sujeta, eso sí, a ciertas normas legales. Requiere pasar un examen y conseguir la licencia. Una vez que se obtiene, el radioaficionado recibe una identificación específica, formada por números y letras, que cumplirá la misma labor que la matrícula de un coche.

Experimentar
¿Qué tiene la radioafición para enganchar tanto? Asier Garaialde (eb2fgi), un transportista irundarra que disfruta de ella en sus ratos libres, lo tiene claro: «Somos radioaficionados no por el hecho de hablar, porque para eso ya existen los teléfonos, sino por la experimentación. El radioaficionado es, ante todo, un experimentador», declara con rotundidad.
Asier es secretario de URE Bidasoa y afirma que, a pesar de haber estudiado Electrónica, no es necesario que una persona tenga conocimientos especialmente técnicos para sacarse la licencia de radioaficionado.
Víctor Manuel Vázquez (ea2cjw), presidente de esta asociación, cuenta que en mayo organizaron un cursillo para obtener la licencia de radioaficionado. «De diez personas que se presentaron aprobaron nueve». Para las próximas fiestas de Hondarribia están planeando hacer una demostración en una carpa que se instalará en el parking de la playa.
Un transceptor (equipo), una antena y mucha paciencia. Esos son los ingredientes básicos para que una persona con nociones de radio pueda contactar con otra que se encuentre en cualquier otro país. A esta mezcla se une el factor azar, a la hora de establecer un contacto, que puede traer de cabeza a cualquier radioaficionado. Una de esas condiciones es el efecto de los ciclos solares y de la radiación.
La intensidad de la radiación solar depende precisamente de los ciclos del astro, que suelen durar 11 años. Por eso, algunas veces, el radioaficionado no puede llegar tan lejos como pretende.
El coste económico del equipo varía en función de lo que busque el comprador, pero el más barato rondaría los 600 euros. Muchos radioaficionados, además, se fabrican su propia antena, o incluso su propio equipo.
La identificación es indispensable para cualquier radioaficionado: en caso de que un experto contacte con una persona que no se identifique, debe cortar de inmediato la comunicación, so pena de recibir una multa.
Al cabo de un tiempo, el usuario puede llegar a ser conocido en las ondas y a contactar con gente de diferentes lugares del mundo, e incluso hacer amigos. La duración de una conversación es variable, y depende de lo mucho que quieran hablar los aficionados y de las condiciones que les acompañen. «Por eso nos gusta tanto la radioafición, porque no es tan fácil como apretar una tecla; se necesitan unas condiciones para que podamos llegar adonde queramos, y a veces esto no se consigue», apostilla Garaialde.
Ni sexo, ni política
Hay que saber, sin embargo, que a la hora de realizar contactos los radioaficionados evitan hablar de temas que puedan generar una polémica en las ondas, como el sexo, la política o la religión. No existe ninguna normativa que lo prohíba, pero al existir muchas religiones y regímenes políticos diferentes en el mundo, «no es cuestión de ponerse a discutir con otro radioaficionado», explica Vázquez.
Alfa, tango, bravo, whisky... ¿en cuántas películas hemos escuchado estos términos? Sin embargo, estas palabras no pertenecen a ningún lenguaje cinematográfico ni han sido inventadas para la ocasión por un guionista: forman parte del código internacional fonético ICAO, una especie de abecedario que permite a los usuarios de radio deletrear su identificación de una manera comprensible en todo el mundo. También se utiliza en aviación y servicios de emergencia. Así, por ejemplo, eb2fdt se leería echo-bravo-two-fox-delta-tango.
El cine también nos ha ofrecido la imagen del radioaficionado que ayuda en caso de catástrofes. La radioafición está considerada un servicio de utilidad pública, por su empleo en experimentación y catástrofes; se trata, por tanto, de un sector muy aprovechable en este sentido. Es más, el reglamento especifica que en caso de emergencia un radioaficionado puede ser requerido para prestar su ayuda. Si hubiera una catástrofe y cayera la línea telefónica, los radioaficionados podrían crear una red de comunicación alternativa, convirtiendo hospitales o centros importantes para la población en verdaderas estaciones de radio, con transceptores y equipos adecuados, que podrían emitir.
Esta aplicación ha tenido sus ejemplos más notables en el terremoto de Perú, cuando dejó de funcionar todo el sistema de comunicaciones, o en el de China.
Este medio es también, a veces, el único del que dispone una población para relacionarse con el exterior y conocer la actualidad. Javier Gallego afirma que «la radio es mucho más importante de lo que la gente cree. Por ejemplo, hay muchos países de África o del Pacífico que no disponen de cobertura de teléfono y utilizan este medio para comunicarse».
En los últimos años, se ha señalado que los datos sobre radioaficionados no resultan halagüeños en comparación con los de otros tiempos. ¿Ha caído el número de interesados? En este punto, muchos no terminan de ponerse de acuerdo. José Luis Gómez, comerciante de la tienda de aparatos de radio Reflex de Donostia, dice que se nota el descenso de radioaficionados: «En San Sebastián antes había siete tiendas que se dedicaban a vender este tipo de aparatos; ahora hay dos».
José Luis Gómez lleva ya 40 años de radioafición, y fue distinguido con el Botón de Plata hace 25. ¿Cuáles son los mayores problemas a los que se enfrenta esta afición? «La instalación de antenas. Ante posibles confrontaciones con vecinos, mucha gente prefiere dedicarse a otras aficiones». Sin embargo, no cree que la radioafición tenga los días contados. «Aunque la radioafición tenga sus altibajos, no va a desaparecer», afirma con vehemencia.
Javier Gallego, que comenzó con esta afición en 1991, tras haberse picado con ella en el servicio militar, cree que «la radio está muy decadente por internet. Antes, mucha gente cogía el coche e iba al monte para buscar frecuencias. Esa molestia de tener que desplazarse desaparece desde el momento en que se dispone de un ordenador».
También lamenta que el problema principal al que se enfrenta esta afición es «el desconocimiento de la población sobre la instalación de antenas. La ciudadanía las confunde con las de telefonía móvil, pero en realidad no tienen nada que ver».
Contactos

Víctor Manuel Vázquez y Asier Garaialde defienden la idea de que años atrás hubo una subida artificial, al no existir móviles ni internet, por parte de personas que no buscaban tanto la experimentación como un simple medio para hacer contactos. «Internet sólo nos ha quitado a gente que no estaba interesada en la experimentación y que buscaba la comodidad a la hora de comunicarse. No es que estemos perdiendo adeptos, es que nos hemos quedado quienes realmente estamos interesados en el tema».
«Para mucha gente estamos anclados en el pasado», añade Garaialde al respecto. «Sin embargo, los radioaficionados hemos llegado a mezclar radio, internet y televisión. Muchas cosas que se hacen ahora parecen una novedad, pero nosotros llevamos experimentando con ellas muchos años».
Sea o no internet el responsable o sólo un chivo expiatorio, es innegable que esta afición no tiene visos de desaparecer por su culpa, al menos, por el momento. En todo caso, es cierto que, tal y como afirmaba el grupo británico Queen en una canción, hay quienes siguen amando a la radio y mostrándole fidelidad día a día.

Fuente; www.diariovasco.com

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Publicado por CBeQSO27Mhz @ 10:35
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Publicado por Usuario
viernes, 25 de septiembre de 2009 | 16:48
Creo, amigo, que como radioaficicionado que soy, y CBista desde los años 80, seguir vendiendo la moto de que la radiooafición investiga, es un topicazo, como decir que en España sólo hay toros y flamenco.

Hace años que los radioaficionados dejaron de ser punta de lanza de la investigación en comunicaciones, que hoy va por otros derroteros digitales, que los radioaficionados apenas logran seguir a tiempo.

Que prestan su ayuda en situaciones de emergencia, es tan relativo hoy en día que casi sólo es una buena excusa para que las diputaciones y los ayuntamientos suelten las jugosas aportaciones económicas que después resultan en lios de dinero impresionantes en los radio-clubs (bueno, y actualemnte ONG's "radioeléctricas"Guiño

Lo unicamente cierto es que es una aficion que permite al que quiera adentrarse en ella el conocimiento de la tecnica y la electronica de cominuicaciones, pero oyendose lo que se escucha por las bandas, poco o nada hay de esto.